Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —No, no; no es la naturaleza del hombre. No acepto que la naturaleza del hombre sea más inconstante y olvidadiza de los seres que ama, o ha amado, que la de la mujer. Yo creo que es al revés. Yo creo que hay una correspondencia entre nuestra persona fÃsica y nuestra mente; y que asà como nuestro cuerpo es más fuerte, nuestros sentimientos son más fuertes también, capaces de soportar las pruebas más duras, y capear el temporal más riguroso.
—Puede que sus sentimientos sean más fuertes —replicó Anne—, pero la misma analogÃa me autoriza a afirmar que los nuestros son más tiernos. El hombre es más fuerte que la mujer, pero no tiene una vida tan larga como la mujer; lo que explica exactamente mi idea de la naturaleza de sus afectos. Más aún, serÃa demasiado arduo para ustedes, si fuese de otro modo. Ustedes tienen que afrontar bastantes penalidades y privaciones y riesgos. Están constantemente esforzándose y trabajando, expuestos a todas las fatigas y peligros. Tienen que dejar el hogar, el paÃs, los amigos. Ni el tiempo, ni la salud, ni la vida puede decirse que son suyos. SerÃa muy duro —con voz temblorosa— que a todo eso se sumaran unos sentimientos de mujer.