Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Pero no podÃa aceptar el coche. ¡SerÃa peor! No soportaba la idea de perder la posibilidad de hablar dos palabras con el capitán Wentworth (porque estaba segura de encontrarse con él) durante el trayecto tranquilo y solitario a la ciudad. Rechazó el coche con energÃa. Y la señora Musgrove, que sólo pensaba en una clase de mal, tras asegurarse, con cierta ansiedad, de que Anne no habÃa tenido ninguna caÃda, de que no habÃa resbalado y se habÃa golpeado la cabeza, de que estaba segura de no haber recibido contusión alguna, pudo despedirla tranquila, y confiar en encontrarla mejor por la noche.
Deseosa de afianzar toda precaución posible, Anne hizo un esfuerzo y dijo:
—Temo, señora, que no haya quedado muy claro. Por favor, recuerde a los otros caballeros que esperamos verlos en la velada de esta noche. Temo que haya algún malentendido, y quisiera hacer saber especialmente al capitán Harville y al capitán Wentworth que esperamos verlos.
—¡Oh, querida, eso ha quedado completamente claro, le doy mi palabra! El capitán Harville no piensa más que en ir.
—¿Usted cree? ¡Yo no estoy muy segura, y lo sentirÃa muchÃsimo! ¿Me promete recordárselo cuando los vea? Sin duda los volverá a ver esta mañana. Prométamelo.