Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon No se retractó de nada ni matizó nada de cuanto había puesto en la carta. Insistió en que no había amado a nadie más que a ella. Nadie había ocupado nunca su lugar. No creía haber visto siquiera una mujer como ella. A decir verdad, debía reconocer incluso que, de manera inconsciente y hasta involuntaria, le había sido fiel; que había tratado de olvidarla, y creyó haberlo conseguido. Se había imaginado indiferente, cuando en realidad se sentía enfadado; y había sido injusto con los méritos de ella porque éstos eran la causa de su sufrimiento. Ahora estaba convencido de que su carácter era la perfección misma, formado con la más deliciosa dosis de fortaleza y dulzura; pero no podía por menos de reconocer que sólo en Uppercross había aprendido a hacerle justicia, y sólo en Lyme había empezado a comprenderse a sí mismo.
En Lyme había recibido más de una lección. La admiración fugaz del señor Elliot al pasar, al menos, le había hecho reaccionar, y lo ocurrido en el Cobb y en casa del capitán Harville habían puesto de relieve la superioridad de ella.