Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon La única persona cuya oposición podía despertar seria inquietud era lady Russell. Anne sabía que lady Russell sufriría al saber cómo era el señor Elliot, tener que renunciar a él, esforzarse en conocer de verdad al capitán Wentworth y hacerle justicia. Esto era, sin embargo, lo que lady Russell tendría que hacer ahora. Debía aprender a pensar que se había equivocado respecto a los dos; que se había dejado influir por las apariencias respecto al uno y el otro; que porque los modales del capitán Wentworth no armonizaban con las ideas de ella se había precipitado en concluir que denotaban un carácter peligrosamente impetuoso; y que porque los del señor Elliot le habían agradado por su corrección y urbanidad, su afabilidad y cortesía, se había precipitado en juzgarlos consecuencia indudable de las nociones más correctas y de un espíritu ordenado. Lady Russell no pudo por menos de admitir que se había equivocado por completo, y aceptar nuevas opiniones y esperanzas.