Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Creo que me he hecho daño aquà —dijo, llevándose la mano al tobillo—; pero no importa, querida —mirándola con una sonrisa—: no podÃa haber ocurrido en mejor sitio; no hay mal que por bien no venga. Quizá haya sido lo más deseable. En seguida tendremos ayuda. Estoy seguro de que allà me curarán —señalando el extremo de una casa preciosa que descollaba románticamente entre los árboles, en lo alto de una eminencia, a poca distancia—. ¿Acaso no promete ser el lugar más idóneo?
Su esposa expresó su ferviente esperanza de que lo fuera… pero estaba asustada y nerviosa, y se sentÃa incapaz de hacer o sugerir nada; y su primer alivio de verdad fue descubrir que acudÃan varias personas a prestar ayuda. HabÃan visto el accidente desde un campo de heno contiguo a la casa que habÃan pasado; y los que se acercaban eran un hombre fuerte, apuesto y caballeroso de mediana edad, propietario del lugar, que en ese momento se hallaba casualmente entre sus segadores, y tres o cuatro de éstos, los más fornidos, a los que su amo habÃa llamado para que ayudasen, sin contar el resto del campo, hombres, mujeres y niños, que se hallaban no lejos de allÃ.