Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Sin duda sus hermanas saben lo que hacen, pero creo que van demasiado lejos en sus medidas. Si yo estuviese enferma de lo que fuera, querrÃa contar con el consejo de un profesional; no me atreverÃa a decidir por mà misma, ni por nadie de los mÃos. Pero nosotros hemos sido siempre una familia sana y no sé qué experiencia puede dar la costumbre de automedicarse.
—A decir verdad —dijo la señora Parker—, creo que las señoritas Parker lo llevan a veces demasiado lejos. Y tú piensas igual, cariño; lo sabes: a menudo tengo la impresión de que se sentirÃan mejor si dejaran de pensar tanto en sà mismas… sobre todo Arthur. Sé que crees que es una pena que tengan tanta manÃa en que está enfermo.
—Claro, claro, cariño; te aseguro que es una desgracia para el pobre Arthur que le animen a dejarse vencer por las indisposiciones en esa etapa de la vida. Es una pena; es una pena que se crea demasiado delicado para desempeñar una profesión… y que a los veintiún años se pase la vida sentado pensando en los intereses de su pequeña fortuna, sin intentar aumentarla, o decidirse a hacer algo que sea provechoso para él o para los demás. Pero hablemos de cosas agradables: esas dos familias numerosas son exactamente lo que necesitábamos. Pero aquà cerca tenemos algo más agradable aún: Morgan con su anuncio de «Comidas».