Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon La señora Whitby salió inmediatamente de su escondrijo literario, encantada de ver de nuevo al señor Parker, cuya manera de ser despertaba la simpatía de todo el mundo, y se dedicaron a intercambiar cortesías y novedades mientras Charlotte, tras añadir su nombre a la lista a modo de primera aportación al éxito de la temporada, se entretuvo en hacer algunas compras inmediatas para regalar después a todos, cuando consiguió hacer bajar de su tocador a la señorita Whitby con todo el arreo de rizos lustrosos y vistosos pelendengues.
La biblioteca, naturalmente, abastecía de todo: tenía todas las cosas inútiles del mundo de las que no se podía prescindir. Y ante tantas tentaciones, y tanta disposición del señor Parker a animar a comprar, Charlotte empezó a comprender que debía contenerse… o más bien reflexionó que a los veintidós años no podía haber excusa para no hacerlo, y que no estaba bien gastarse todo el dinero la primera noche. Cogió un libro; resultó ser un tomo de Camilla[5]. No tenía la juventud de Camilla, y no tenía intención de vivir su desgracia; así que se apartó de los cajones de sortijas y broches, reprimió nuevas tentaciones y pagó lo que había escogido.