Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —No se lo habÃa dejado a su sobrino, querida. No era un legado. No estaba en el testamento. Sólo me dijo, y una sola vez, que le gustarÃa que el reloj fuera para su sobrino; pero yo podÃa no haber dado cumplimiento a su deseo, si no hubiera querido.
—¡Ha sido un detalle muy amable! ¡Y muy generoso! —dijo Charlotte, absolutamente obligada a fingir admiración.
—Pues sÃ, querida; y no es lo único que he hecho por él. He sido una amiga muy liberal con sir Edward. El pobre lo necesita de todas todas; porque aunque yo sólo soy la viuda y él el heredero, nuestra relación no es la que suele haber entre las dos partes de un caso asÃ: yo no recibo un solo chelÃn de la herencia de los Denham. Sir Edward no tiene que darme nada. Sin embargo, no es él quien está en una posición de ventaja, créame: soy yo quien le ayuda a él.
—¡Vaya! Pues es un joven muy apuesto… de modales muy distinguidos.
Charlotte dijo esto por decir algo… pero inmediatamente se dio cuenta de que habÃa despertado recelo en lady Denham, al observar la mirada de inteligencia que le dirigió al contestarle: