Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —SÃ; hice de tripas corazón, como siempre; pero no estaba bien ni mucho menos. Creo que no me he encontrado tan mal en toda mi vida como esta mañana: lo menos oportuno para estar sola, desde luego. ¡Supón que me da algo de repente, y sin poder tocar la campanilla siquiera! En fin. Bueno, parece que lady Russell no quiere salir. Aquà creo que no ha estado ni tres veces en todo el verano.
Anne dijo lo que era de rigor, y le preguntó por su marido.
—¡Oh! Charles está de caza. No le he visto desde las siete. Se ha empeñado en salir, a pesar de decirle lo mal que me encontraba. Ha dicho que no estarÃa ausente mucho tiempo; pero aún no ha vuelto y es casi la una. Te aseguro que no he visto un alma en toda la larga mañana.
—¿Has tenido aquà a los niños?
—SÃ, mientras he podido soportar su alboroto; pero son tan desobedientes que me hacen más mal que bien. Al pequeño Charles le da lo mismo lo que le diga, y Walter se está volviendo igual.
—Bueno, ahora pronto estarás mejor —replicó Anne alegremente—. Sabes que cuando llego yo te pones bien siempre. ¿Cómo les va a tus vecinos de la Casa Grande?