Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon El chico pasó la noche bien, y al dÃa siguiente continuaba su mejorÃa. Era preciso que pasara un poco de tiempo para que se confirmase que no existÃa daño en la espina dorsal, pero el señor Robinson no encontraba nada que alimentara ese temor, y Charles Musgrove empezó a considerar innecesaria la reclusión. El chico debÃa guardar cama, y habÃa que distraerle de la forma más tranquila posible; pero ¿qué podÃa hacer un padre? Esos cometidos eran propios de las mujeres, y serÃa ridÃculo por demás que él, que no podÃa hacer nada en casa, permaneciese encerrado. Su padre estaba deseando que conociese al capitán Wentworth, y dado que no habÃa suficiente motivo en contra, debÃa ir; y acabó manifestando de manera pública y decidida, al volver de cazar, que iba a vestirse inmediatamente para acercarse a cenar en la otra casa.
—El niño no puede ir mejor —dijo—, asà que le he dicho a mi padre que voy, y le ha parecido bien. Dado que tienes a tu hermana contigo, querida, no me da ningún temor ir. A ti no te apetece dejarle, pero comprende que yo no puedo hacer nada. Anne puede mandarme recado si ocurre algo.