Persuasión
Persuasión —¡Ah, qué dÃas tan felices los del Laconia! Qué pronto hice dinero en él. Un amigo mÃo y yo disfrutamos una travesÃa deliciosa al volver de las Hébridas. ¡Pobre Harville! Deseaba aun más que yo hacer fortuna. Se casó. ¡Qué bueno era! Jamás olvidaré su felicidad. Todo lo hacÃa por amor a su esposa. Mucho sentà que el siguiente verano no compartiera mi suerte en el Mediterráneo.
—Le aseguro a usted, señor —dijo Mrs. Musgrove—, que para nosotros fue una dicha el que se lo designara capitán de ese barco. Nunca olvidaremos lo que usted hizo.
Se le quebró la voz a causa de la emoción, y el capitán Wentworth, que probablemente no tenÃa a Dick Musgrove en su pensamiento, quedó a la expectativa, como aguardando algo más.
—Mi hermano… —murmuró una de las muchachas—, mamá piensa en el pobre Dick.
—¡Pobre muchacho! —continuó Mrs. Musgrove—. ¡Cuando estaba a sus órdenes escribÃa puntualmente! ¡Ah, ojalá nunca se hubiera separado de usted! Le aseguro, capitán Wentworth, que lamentamos enormemente que lo dejara.