Persuasión
Persuasión —Claro, y como yo habÃa oÃdo hablar de ti como de una muchacha encantadora, ¿para qué iba a esperar más? No me gusta dilatar las cosas innecesariamente. Me gustarÃa que Frederick se decidiese de una vez y trajera a Kellynch a una de esas muchachas. Allà siempre habrÃa compañÃa para ella. Y la verdad es que las dos son agraciadas; yo apenas encuentro diferencia entre una y otra.
—SÃ, son muy afables y carecen de toda afectación —dijo con tono más frÃo Mrs. Croft, lo que hizo a Anne sospechar que, por más que la señora se mostrase sutil, no podÃa considerar a ninguna de las dos dignas de su hermano—. Y pertenecen a una familia muy respetable. No podemos aspirar a contraer un parentesco mejor. ¡Querido almirante, cuidado con ese poste! ¡Que vamos a chocar con él!
Mrs. Croft cogió las riendas de manos de su esposo y logró sortear felizmente el peligro. Con otra hábil maniobra evitó que tropezasen con un tronco y que se pusieran perdidos con un carro que transportaba estiércol. Y entretenida Anne con este modo de conducir, que tomaba como sÃmbolo de aquella dichosa sociedad conyugal, llegó sana y salva a Uppercross.