Persuasión
Persuasión En cuanto a Mrs. Harville, aunque no tan fina como su marido, poseÃa, al parecer, el mismo carácter bondadoso. No podÃa ser más agradable aquel afán de considerar a todos como amigos propios, por serlo del capitán Wentworth, ni habÃa nada más grato que la amable hospitalidad con que los invitaron a comer con ellos. La excusa, fundada en haber encargado la cena en la posada, fue aceptada al fin, aunque a regañadientes, y se mostraron ofendidos con el capitán Wentworth, porque el que los llevara allà suponÃa que no habÃa estimado como cosa descontada el que fueran a comer con ellos a su casa.
Tal era el afecto que demostraban hacia el capitán Wentworth, y tan halagüeña y encantadora aquella singular hospitalidad, que desdecÃa de modo tan gallardo del hábito corriente de hacer y recibir invitaciones, que Anne comenzó a pensar que en modo alguno le convendrÃa estrechar el trato con los Harville, porque no podÃa evitar pensar: «Todos estos habrÃan sido mis amigos.» Y esta breve reflexión la obligaba a luchar contra la amargura y el desaliento.