Persuasión
Persuasión Aunque Benwick estaba triste, no parecÃa reservado, y daba más bien la impresión de un hombre a quien agradaba explayarse. Al hablar de poesÃa, de su actual perÃodo de florecimiento, y contrastar ambos la opinión del otro sobre sus poetas preferidos; al discutir acerca de si deberÃa preferirse Marmion a La dama del lago o del lugar que correspondÃa al Giaour y a La novia de Abydos; al insistir respecto a la prosodia de Giaour, Benwick se mostró tan familiarizado con los tiernos cantos del autor de la primera y con las patéticas descripciones de agonÃas desesperadas del de la segunda, recitó con tan apasionado acento algunos versos en los que se mostraba un corazón deshecho o un alma destrozada por el infortunio, y se condujo dando a entender de tal manera que sus sentimientos eran claramente interpretados, que Anne se aventuró a aconsejarle que se entregara a la poesÃa, al tiempo que lamentaba el que tan pocas personas fuesen capaces de comprenderla a fondo, y que las únicas pasiones profundas que la poesÃa llegaba a describir con exactitud eran aquellas que trataba en términos sobrios.