Persuasión
Persuasión La satisfacción de Mrs. Russell por volver a verla no estaba exenta de inquietud, pues sabía de sobra quién era el que visitaba Uppercross tan a menudo. Por fortuna, o Anne había realmente mejorado de aspecto, o así lo veía Mrs. Russell, lo cual Anne se complacía en relacionar con la muda admiración de su primo y acentuaba su grata convicción de que Dios le había dado una segunda primavera de juventud y belleza.
A medida que conversaban, Anne iba siendo consciente de lo mucho que había cambiado también en el aspecto mental. Aquellas preocupaciones que habían oprimido su corazón al salir de Kellynch, y que se habían ido disipando durante su trato con los Musgrove, se hallaban relegados a segundo término.