Persuasión
Persuasión Pero no era esto lo único que justificaba su actual estado de dicha. Tenían también a Mr. Elliot. Anne tuvo que resignarse a oír hablar largo y tendido de su primo. No sólo había obtenido el perdón, sino que estaban encantados con él. De camino para Londres en noviembre, se había detenido en Bath sólo veinticuatro horas, bastantes para que llegara a sus oídos que sir Walter se había establecido allí, pero insuficientes para darle ocasión de proceder según lo que sabía. Después había estado quince días en la ciudad, y lo primero que hizo fue dejar su tarjeta en Camden Place. A esta atención siguieron repetidas y empeñadas gestiones encaminadas a ponerse en contacto con ellos, y una vez conseguido esto, se mostró tan sinceramente decidido a ofrecer sus excusas por lo pasado y dio pruebas tan inequívocas de desear que se lo tratase como a un miembro más de la familia, que la buena impresión que sus intentos en este sentido habían producido quedó definitivamente consolidada.