Persuasión
Persuasión Mrs. Russell no tuvo más remedio que contrariar los deseos de Anne, que conocÃa perfectamente. HabrÃa sido pedir demasiado a sir Walter que descendiera a ocupar una vivienda más humilde en las cercanÃas de su residencia actual. La misma Anne habrÃa sufrido más tarde mortificaciones superiores a las que imaginaba. Además, habrÃa sido muy de temer el profundo pesar de sir Walter, y en cuanto a la aversión de Anne hacia Bath, podÃa considerarse una manÃa cuyo origen habÃa que buscarlo, en primer lugar, en el hecho de que tras la muerte de su madre habÃa pasado tres años como interna en un colegio de allÃ, y, en segundo, en que aquel invierno que pasó con ella su ánimo era extraordinariamente melancólico. En suma, que Mrs. Russell se decidÃa por Bath como lo más conveniente para todos. La salud de su amiga quedaba garantizada, pues en los meses de calor se la llevarÃa a su casita de Kellynch. SerÃa un cambio favorable para el cuerpo y para el alma. Anne apenas si salÃa de su casa. Se la veÃa constantemente deprimida y era preciso animarla ensanchando el cÃrculo de su trato social. TenÃa que darse a conocer. La oposición de sir Walter a trasladarse a otra casa de las cercanÃas se basaba, entre otras cosas, en el hecho de que no sólo tendrÃa que dejar su propia vivienda, sino que la verÃa en otras manos, lo cual constituÃa una prueba que morales incluso más fuertes que la de sir Walter no habrÃan podido soportar. HabÃa que renunciar a Kellynch Hall, pero era un secreto que no debÃa salir de su cÃrculo más Ãntimo.