Persuasión
Persuasión Las amistades de los Croft en Bath eran más numerosas de lo que hubiese convenido a su comodidad, y consideraban la relación de los Elliot meramente superficial y para nada atractiva. Conservaban aún en la ciudad sus hábitos campestres de no separarse ni por un instante. Se había prescrito al almirante, por razón de su gota, largos paseos, y su esposa lo acompañaba en ellos, poniendo en el cuidado de su marido el mismo afán que si se tratase de su propia salud. Anne los veía por todas partes. Salía con Mrs. Russell en el coche todas las mañanas, y nunca dejaba de pensar en los Croft ni de cruzarse con ellos. Como conocía el modo de sentir de ambos, le resultaba sumamente placentero comprobar lo bien avenidos que estaban. Los seguía siempre con la mirada, se complacía al imaginar lo que irían diciéndose durante aquellos paseos y se deleitaba al ver el cordial apretón de manos con que saludaba el almirante al encontrarse con algún antiguo camarada y cuando observaba la charla entusiasta que sostenía con los grupos de marinos que a veces se formaban, y entre los cuales Mrs. Croft se conducía de manera tan discreta y experimentada como uno más de aquellos oficiales que la rodeaban.