Persuasión
Persuasión El coche de la señora era una carretela en la que no cabían cómodamente más de cuatro personas. Como ya venían en ella miss Carteret y su madre, no era lógico pensar que pudieran subir las tres señoras de Camden Place. Sobre Elizabeth no podía haber duda. Si alguien había de molestarse, no iba a ser ella; de modo que se empleó algún tiempo en resolver la cuestión de etiqueta que entre las otras dos se suscitaba. La lluvia era insignificante, y Anne prefería regresar a su casa a pie, acompañada de Mr. Elliot. Pero también a Mrs. Clay la lluvia le parecía poco digna de consideración, y, por otra parte, las botas que llevaba eran tan fuertes…, mucho más que las de Anne… En fin, que su amabilidad parecía impulsarla tanto como a ésta a desear que se le permitiera volver con Mr. Elliot, y las dos discutieron sobre ello con abnegación y empeño tales que no hubo más remedio que fuese un tercero quien impusiera la solución. Miss Elliot esgrimió el argumento de que Mrs. Clay se hallaba constipada, y Mr. Elliot decidió en última instancia que las botas de su prima Anne eran, sin duda, más fuertes que las de la buena señora.
Mr. Clay iría, por lo tanto, en el coche, y en este punto se hallaban de la discusión cuando, al asomarse Anne a una de las ventanas, divisó al capitán Wentworth, que venía por la calle.