Persuasión
Persuasión Sir Walter, sus dos hijas y Mrs. Clay fueron los primeros en acudir aquella tarde al lugar del espectáculo, y, como tenÃan que esperar a Mrs. Dalrymple, se ubicaron junto a una de las chimeneas de la sala octogonal. De pronto se abrió la puerta y apareció el capitán Wentworth; venÃa solo. Anne, que era quien se hallaba más cerca de él, avanzó un paso y le dirigió la palabra sin perder un instante. ParecÃa dispuesto a hacer una mera reverencia y pasar de largo; pero un «¿Cómo está usted?» suave y dulcÃsimo lo hizo acercarse a ella y devolverle su amable cortesÃa, indiferente a la presencia de sir Walter y Elizabeth. El que éstos se encontrasen más atrás favorecÃa los propósitos de Anne, que no se preocupó de las miradas que pudieran dirigirle y se sintió animada y decidida a llevar a cabo lo que estimaba procedente.
Mientras ambos hablaban, llegó a oÃdos de la joven el eco de un murmullo entre Elizabeth y su padre, y si bien no logró distinguir las palabras, adivinó de sobra el sentido. Al ver que el capitán hacÃa una reverencia, Anne comprendió que su padre habÃa juzgado oportuno dispensarle con el mismo ademán el honor de haberlo reconocido, y también mirando de soslayo, advirtió que Elizabeth se dignaba otorgarle la merced de una imperceptible cortesÃa. Todo esto, aunque tarde y a regañadientes, era mejor que nada, e infundió nuevas fuerzas a su espÃritu.
