Persuasión
Persuasión —Sà —respondió Wentworth, sin mirarla directamente—; pero, en mi opinión, ahà acaba toda la semejanza entre sus temperamentos. Deseo con toda el alma su felicidad, y me alegro sinceramente de que las circunstancias los favorezcan. No tienen dificultades que vencer en su casa; ni oposición, ni prejuicios, ni dilaciones caprichosas. Los Musgrove se guÃan por sus propias inclinaciones, de un modo franco y cariñoso, y sólo desean, en su bondadoso corazón de padres, la dicha de sus hijas. Todo esto tal vez contribuya a su felicidad más que…
Se contuvo. Un recuerdo súbito pareció asaltarlo; se sintió invadido por la misma emoción que encendÃa el rostro de Anne y la obligaba a bajar la vista. Disipado el efecto de aquellas reflexiones, prosiguió Frederick: