Persuasión
Persuasión —¿De verdad? Pues yo suponÃa que no habÃa hallado usted allà nada que pudiera inspirarle semejante deseo. ¡El horror y las angustias que ha pasado usted, el esfuerzo que tuvo que hacer para conservar la presencia de ánimo! Yo jurarÃa que las últimas impresiones que usted recibió en Lyme habrÃan sido muy desagradables.
—Las últimas horas fueron, en efecto, extraordinariamente penosas —admitió Anne—; pero una vez que han pasado los momentos de dolor, el recuerdo que dejan no es amargo. No se ama menos un lugar porque en él se haya sufrido, a menos que no se haya hecho más que padecer, y no ha sido eso lo que me ha pasado en Lyme. Allà sólo las dos últimas horas fueron de tribulación y zozobra; pero las anteriores habÃan sido deliciosas. ¡HabÃa tantas cosas hermosas por conocer! Es verdad que he viajado tan poco que cualquier sitio que veo por primera vez me interesa, pero Lyme es verdaderamente muy hermoso, y, en general —se ruborizó ante ciertos recuerdos—, las impresiones que aquello me han producido han sido muy gratas para mÃ.