Persuasión
Persuasión La única persona de la que Anne podÃa pensar que hubiese hablado de ella en términos favorables hace años era Mr. Wentworth, de Monkflord, el hermano del capitán Wentworth. Tal vez éste hubiese tratado a Mr. Elliot, pero no se animó a insinuar semejante conjetura.
—El nombre de Anne Elliot —prosiguió él— hace tiempo que suena dulcemente en mis oÃdos y su hechizo llena mis fantasÃas, y si me atreviera, susurrarÃa mi Ãntimo anhelo de que nunca tomase usted otro nombre.
Tales o parecidas fueron las palabras que Anne creyó oÃr, pero no bien acabó de escucharlas le llamó la atención algo que se decÃa a sus espaldas y cuyo sentido le intrigó hasta el punto de considerar todo lo demás como nimio y banal. Sir Walter y lady Dalrymple hablaban entre sÃ.
—Un hombre apuesto —decÃa sir Walter—; un hombre verdaderamente apuesto.
—¡Un hombre hermoso, en verdad! —exclamó Mr. Dalrymple—, de los que se ven pocos en Bath. Debe de ser irlandés.
—No; precisamente conozco su nombre. Mi relación con él es de mera cortesÃa. Mr. Wentworth…, el capitán Wentworth, de la Armada. Su hermana se casó con mi inquilino de Somersetshire, Mr. Croft, que habita Kellynch.