Persuasión
Persuasión El último servicio de la carroza de cuatro caballos fue el de conducir a Bath a sir Walter, a Elizabeth y a Mrs. Clay. La comitiva partió de un humor magnífico. Sir Walter dedicó amables muestras de cortesía a aquellos de sus arrendatarios que habían recibido indicaciones de ir a despedirlo. Al mismo tiempo, Anne partía, desolada, rumbo a la casa donde había de pasar la primera semana. No encontró a su amiga de mejor ánimo que ella. Mrs. Russell estaba muy afectada por la desmembración de la familia, pues estimaba la respetabilidad de los Elliot tanto como la suya propia, y la comunicación diaria que mantenía con ellos había llegado a constituir un hábito. Era muy triste ver abandonados aquellos parajes, y más aún considerar que pasaban a otras manos. Con objeto de sustraerse a la soledad y la melancolía de aquella aldea ya tan distinta y de marcharse antes de que llegaran el almirante y su mujer, decidió dejar su casa en cuanto tuviera que llevar a Anne. Partieron juntas, y la joven quedó en la casa de Uppercross, donde Mrs. Russell hizo su primera escala.