Persuasión
Persuasión —No obstante, están obligadas a visitarte enseguida. El que seas mi hermana asà lo exige. Sin embargo, podemos ir a sentarnos un rato con ellos y luego dar un paseo al volver.
Anne siempre habÃa juzgado imprudente todo entremetimiento de esta especie, pero renunció a oponerse, convencida de que, si bien ocasionaba mutuas quejas y molestias, ninguna de las dos familias podÃa pasar sin él. De modo que partieron hacia la Casa Grande, donde permanecieron media hora sentadas en el saloncito decorado a la antigua usanza con su pequeña alfombra y su suelo lustroso. Las niñas de la casa habÃan ido recargando poco a poco la estancia con un piano, un arpa, floreros y mesitas por doquier. ¡Ay, si los originales de aquellos viejos retratos que pendÃan del friso, si aquellos caballeros envueltos en pardo terciopelo, si aquellas señoras en atavÃo de satén azul se hubieran percatado de lo que estaba ocurriendo allà y se hubieran dado cuenta de aquella subversión del orden y la compostura! Las mismas figuras parecÃan mirar llenas de asombro.