Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Si se mantiene este buen tiempo —dijo la señora Jennings cuando se encontraron al desayuno la mañana siguiente— sir John no querrá abandonar Barton la prĂłxima semana; es triste cosa para un deportista perderse un dĂa de placer. ¡Pobrecitos! Los compadezco cuando eso les ocurre… parecen tomárselo tan a pecho.
—Es verdad —exclamĂł Marianne alegremente, y se encaminĂł hacia la ventana mientras hablaba, para ver cĂłmo estaba el dĂa—. No habĂa pensado en eso. Este clima hará que muchos deportistas se queden en el campo.
Fue un recuerdo afortunado, que le devolvió todo su buen ánimo.
—En verdad es un tiempo maravilloso para ellos —continuĂł, mientras se sentaba a la mesa con aire de felicidad—. ¡CĂłmo estarán disfrutándolo! Pero —otra vez con algo de ansiedad—, no puede esperarse que dure demasiado. En esta Ă©poca del año, y despuĂ©s de tantas lluvias, seguramente no seguirá asĂ de bueno. Pronto llegarán las heladas, y lo más probable es que sean severas. Quizá en uno o dos dĂas; este clima tan suave no puede seguir mucho más… no, ¡quizá hiele esta noche!
