El rancho del crimen
El rancho del crimen —Dejaremos esos animales aquí —sugirió a sus compañeros—. Dejemos a esos truhanes que cambien la marca de las reses. Eso no rebajará en nada el valor de los bueyes, pero nos facilitará una prueba más contra esos hombres del Slash C.
—Bien, creo que debemos tener paciencia y aguantar un poco —observó “Miserias", un poco fastidiado, pues por él hubiesen empezado a tiros en el acto.
Pete volvió a hacer una mueca burlona.
—No es sólo cuestión de paciencia, “Miserias”. La paciencia es buena cosa cuando se tiene con moderación, pero cuando un hombre demuestra tener demasiada, eso que llaman paciencia puede resultar holgazanería. Esperemos a que nos llegue la vez, pero sin estar por eso inactivos. Y ahora vámonos.
Los tres comisarios se apoderaron de tres de los caballos que fueron abandonados por los bandidos en su huida. Eran tres pobres bestias flacas, pero de momento harían su servicio. Siguiendo un plan preconcebido, cada uno de los comisarios había dejado su montura particular en los establos de New Era en Broken Arrow, antes de dirigirse al rancho de Slash C.
El caballo de Hicks “Miserias” era un pequeño mustang de una resistencia extraordinaria y que respondía al nombre de Caballero.