El rancho del crimen
El rancho del crimen ¡En la piel de Pistol Pete Rice! ¡Un hombre completamente sano! Un hombre que no bebía, que fumaba moderadamente, cuya vida era normal, cuyo mayor placer era galopar por los caminos en defensa de la ley y vivir en su modesta vivienda con su buena madre.
La deducción era obvia. Alguien en el Slash C. había estado administrando drogas a los empleados del rancho mientras dormían. Así es cómo había adquirido Johnny Boot tan extraño vicio. Por eso era que Slapjack hablaba de lo fácil que era ceder a la tentación. Y por eso también aquellos dos ex empleados del Slash C. habían llegado a convertirse en asesinos, matando al hombre más popular de la ciudad, al desgraciado Rex Coley.
Ni aun “Smiley”, el supuesto sordomudo había sido perdonado.
Alguien —la cabeza directora de los crímenes del Slash C.— había estado empelando narcóticos para esclavizar a sus hombres convirtiéndolos en sujetos voluntarios de su vasta organización. En cuanto hubiesen cometido algún crimen, podría hacer de ellos lo que quisiera.
¿Podría ser ese hombre Luke McCarron? Difícilmente. Era imposible pensar al mismo tiempo en el corpulento Luke McCarron y en la droga.