El rancho del crimen
El rancho del crimen PREPARANDO LA ENCERRONA
Pete Rice habrĂa visto muchas cosas. Porque aquella noche —una noche muy obscura— un tren descendĂa con un ruido sordo una colina sembrada de rocas a pocas millas debajo de la lĂnea del ferrocarril Internacional de Bounudary. Resoplaban los caballos cuando tropezaban y resbalaban cuesta abajo la traidora pendiente. Los groseros y mal hablados tronquistas empleaban sus látigos con crueldad.
Flanqueando ambos lados del tren podĂa verse a varios jinetes de rostros patibularios, con las manos descansando en las culatas de sus 45. Guardaban todos un silencio huraño, excepto los dos hombres encaramados en el primero de los vagones.
—Desde luego, que si algo fuese mal..
—¡Nada irá mal! —interrumpió resueltamente su compañero—. Nada irá mal siguiendo mis planes. Atravesaremos las quebradas sin ser vistos, o bien, en caso de que seamos perseguidos, meteremos a Pete Rice y a sus dos comisarios en una trampa de la que será imposible que se escapen.
—Pero la reputación de Pete Rice...
