El rancho del crimen
El rancho del crimen TODO SE ACLARA
Mientras los tres soldados de la Patrulla de la Frontera quedaban atados en uno de los rincones de la cabaña, Pete Rice llevĂł al maniatado capitán hasta colocarlo junto al lecho en que yacĂa Elbert Vaughn.
—Ahora, capitán Early —le dijo Pete—, voy a intentar demostrarle algo. Usted ha obrado como debĂa. Se ha limitado a cumplir con su deber. Cree que somos culpables, pero eso es una ridiculez y voy a intentar demostrarle por quĂ© es una ridiculez.
—¡Me parece que es una tarea bastante dura! —gruñó Early.
—Tal vez no lo es tanto como usted se figura, capitán. He madurado este plan frĂamente. Tengo más de una razĂłn para pensar que he de conseguir lo que me propongo.
Mientras hablaba habĂa destapado el frasco de cloroformo y lo habĂa aplicado a las narices de Vaughn. Como habĂa sucedido antes, los primeros efectos fueron sumergir a Vaughn en un sueño profundo. Durante unos segundos quedĂł como muerto.
El rostro del capitán Early estaba lĂvido de rabia, pero no protestĂł. No hizo amenaza alguna, ni siquiera hizo menciĂłn de que otros soldados de la Patrulla de la Frontera estaban en camino hacia la cabaña.
