El trasgo del desierto
El trasgo del desierto ¡DINAMITA!
Snag Parrish estaba aguardando a Pete Rice en el despacho de Dode Leeming cuando regresaron los tres representantes de la ley de Quebrada del Buitre. Su caballo ensillado, estaba sujeto al atadero.
—Estaba a punto de salir y probar de encontrarle a usted, sheriff —dijo—. Grady ha salido de la población.
Pete había procurado no perder de vista al vigilante de la mina Panamint. Durante su ausencia de Coatchie, había delegado en Snag Parrish para que vigilara al irlandés Éste parecía hombre honrado; pero Pete Rice nunca se dejaba guiar del todo por las apariencias.
—¿Cómo fue eso, Snag?
—No lo sé. Se ha estado levantando tarde todas las mañanas. Aguardé un poco más de la costumbre a que bajara hoy. Luego empecé a desconfiar e investigué. Averigüé que se había largado durante la noche. Tenía el potro que usaba en la mina, como usted sabe.
—¿En qué dirección marchó?
—Hacia el Norte por lo que me dijeron.
