La rebelión de Atlas
La rebelión de Atlas En un giro inesperado, un mecánico en una remota estación ferroviaria recordó haber trabajado con alguien que hablaba de un motor similar al que Dagny tenÃa en sus manos. —No me dijo su nombre —dijo el hombre mientras limpiaba una llave inglesa—, pero solÃa hablar como si el mundo le pesara más que a cualquiera de nosotros. DecÃa que no iba a cargarlo solo.
Dagny notó un rastro en las palabras del mecánico, algo que la llevó más allá del motor. Era como si cada pista la acercara a una figura esquiva, alguien que estaba dejando huellas deliberadamente, pero no para ser seguido, sino para ser entendido.
Esa figura no era solo un inventor, sino la clave para desentrañar un misterio mucho más grande. Mientras las luces de la ciudad aparecÃan a lo lejos, Dagny comprendió que no solo estaba buscando al hombre que habÃa diseñado el motor; estaba buscando la chispa que podÃa encender el mundo nuevamente.
El tren avanzaba por la recién reconstruida lÃnea RÃo Norte, sus ruedas cruzando los rieles Rearden con una suavidad que Dagny habÃa esperado durante meses. Pero, mientras el paisaje de Colorado se extendÃa ante sus ojos, un oscuro presentimiento la invadÃa. Todo lo que habÃa logrado hasta ahora parecÃa pender de un hilo, y ese hilo era el acero de Hank Rearden.
