La rebelión de Atlas
La rebelión de Atlas Las llamas en Colorado no se habían extinguido del todo cuando Dagny tomó la decisión de actuar. Las pistas acerca del misterioso motor y las desapariciones de los grandes empresarios apuntaban a algo más grande, algo que parecía ser la clave detrás de ese vacío creciente. Mientras el mundo colapsaba, ella apostó todo en una sola carta: encontrar al hombre que estaba en el centro de todo.
Su investigación la llevó a un pequeño pueblo en las montañas, donde una fábrica abandonada albergaba más secretos de los que aparentaba. Allí, entre las ruinas de máquinas obsoletas, Dagny encontró a un hombre que había trabajado en el desarrollo del motor revolucionario. Su voz era temblorosa, como si cada palabra lo traicionara. —Él nos dijo que el mundo no merecía su motor, que la humanidad había escogido su propia destrucción. Dagny se inclinó hacia él, exigiendo respuestas. —¿Quién es él? El hombre la miró con algo parecido a la compasión. —Es alguien que entendió antes que nadie que el sacrificio de los mejores por los peores solo lleva al abismo.
