La rebelión de Atlas
La rebelión de Atlas Al salir de la fábrica, Dagny sabÃa que no podÃa detenerse. HabÃa algo en juego más grande que su ferrocarril o su futuro. El rastro la condujo a un lugar que parecÃa un espejismo: un valle escondido entre montañas inalcanzables, donde todo parecÃa suspendido fuera del tiempo. AllÃ, lo imposible se volvÃa tangible.
En el centro de ese valle, una figura la esperaba. Un hombre de mirada firme y voz controlada, como si cargara sobre sus hombros la comprensión de todos los dilemas humanos. —Te estaba esperando, Dagny —dijo, sus palabras cayendo como una sentencia. Ella lo reconoció al instante, no por un nombre, sino por todo lo que representaba. —¿Eres John Galt?
Él asintió, y en ese gesto, el peso de su misión quedó claro. —Este es el motor del mundo, Dagny. Aquà es donde los hombres que sostienen el peso de la civilización han decidido dejarlo caer.
Dagny no entendÃa del todo. Miró a su alrededor, viendo a hombres y mujeres que habÃa creÃdo desaparecidos. Ingenieros, inventores, empresarios, todos aquellos que habÃan construido el mundo, ahora estaban aquÃ, apartados. —¿Por qué hicieron esto? —preguntó, su voz cargada de desesperación. Galt la miró fijamente, con una intensidad que parecÃa perforar su alma. —Porque no tenemos que cargar con el mundo que nos desprecia. Nos retiramos para dejar que se hunda bajo su propio peso.