Dios y el Estado

Dios y el Estado

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tampoco el combate de Bakunin contra la «superchería ontológica» supone a Dios un mero dato cuya sustancia es «fantasmática». En tanto la hipótesis divina se difunde con eficacia simbólica, existe y justifica la jerarquía terrestre. La emancipación de toda tutela exige impugnar a los homónimos modernos de la jerarquía celestial, pues la figura de Dios emblematiza a la autoridad en estado puro. Quizá lo que se agitaba en el alma eslavófila de Bakunin era un antiteísmo visceral más que un cientificismo ateo, un humanismo radical ante una imagen terrible y vengativa de Dios antes que una ateología. Así se comprenden mejor las continuas reivindicaciones de Satanás y de Eva, las añoranzas del paganismo o del tolerante politeísmo griego. Bakunin renegaba de las teologías religiosa y estatal que suponen al hombre esencialmente malo y peligroso. En última instancia, creía que esa «locura colectiva» llamada religión había sido consecuencia de «una gran sed del corazón y una insuficiente confianza en la humanidad».







👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker