Dios y el Estado
Dios y el Estado Esta reconciliación significaba, en política, el escamoteo de la libertad popular en provecho de la dominación burguesa, representada por el Estado monárquico y constitucional; en filosofía, la sumisión reflexiva de la libre razón a los principios eternos de la fe.
Se sabe que esta filosofía fue elaborada principalmente por Cousin, el padre del eclecticismo francés. Hablador superficial y pedante, inocente de toda concepción original, de todo pensamiento propio, pero muy fuerte en el lugar común —que ha tenido el error de confundir con el buen sentido—, este filósofo ilustre ha preparado sabiamente, para el uso de la juventud estudiante de Francia, un plato metafísico a su modo, y cuyo consumo, obligatorio en todas las escuelas del Estado sometidas a la universidad, ha condenado a varias generaciones consecutivas a una indigestión cerebral. Imagínese una ensalada filosófica compuesta de los sistemas más opuestos, una mezcla de padres de la iglesia, escolásticos, de Descartes y de Pascal, de Kant y de psicólogos escoceses, superpuesto en las ideas divinas e innatas de Platón y recubierto de una capa de inmanencia hegeliana, acompañada necesariamente de una ignorancia tan desdeñosa como completa de las ciencias naturales y que prueba como «dos más dos hacen cinco».