Dios y el Estado
Dios y el Estado El sistema de los idealistas nos presenta completamente lo contrario. Es el trastorno absoluto de todas las experiencias humanas y de ese buen sentido universal y común que es condición esencial de toda entente humana y que, elevándose de esa verdad tan simple y tan unánimemente reconocida de que dos veces dos hacen cuatro, hasta las consideraciones científicas más sublimes y más complicadas, no admitiendo por otra parte nunca nada que no sea severamente confirmado por la experiencia o por la observación de las cosas o de los hechos, constituye la única base seria de los conocimientos humanos.