Cuentos filosoficos
Cuentos filosoficos A JACQUES STRUNZ[538]
Mi querido Strunz, serÃa ingratitud no ligar su nombre a una de las dos obras[539] que yo no habrÃa podido hacer sin su paciente complacencia y sus desvelos. SÃrvase, pues, hallar aquà testimonio de mi reconocida amistad, por la valentÃa con la que, acaso sin éxito, ha intentado iniciarme en las profundidades de la ciencia musical. Siempre me habrá enseñado usted cuántas dificultades y fatigas esconde el genio en esos poemas que son para nosotros fuente de divinos placeres. También me habrá procurado más de una vez la menuda diversión de reÃr a costa de más de un supuesto entendido. Hay quienes me tachan de ignorancia, no sospechando ni los consejos que debo a uno de los mejores crÃticos de obras musicales[540], ni su concienzuda asistencia. ¿Habré sido el más infiel de los secretarios? Si asà fuese, ciertamente serÃa yo un traductor traidor sin saberlo y, no obstante, quiero poder seguirme llamando amigo de usted.
