El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias Bianchon, que cuidó a Desplein en su última enfermedad, no se atreve hoy a afirmar que el ilustre cirujano hubiese muerto ateo. ¿No les gustaría a las personas creyentes la idea de que el humilde auvernés fue a abrirle la puerta del Cielo, de la misma manera que él le abrió en otro tiempo la puerta del templo terrestre en cuyo frontispicio se lee: A los grandes hombres, la patria agradecida?
París, enero de 1836
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Aun cuando las circunstancias de este relato sean todas ellas verdaderas, sería un grave error aplicarlas a un solo hombre de esa época, ya que el autor ha reunido en una misma figura documentos relativos a varias personas distintas.