El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias Ven con nosotros, tendrás tu parte en el pudding que vamos a preparar. Ven, y encontrarás un amigo sincero en la piel de
Enrique de M.
En el momento en que Pablo de Manerville terminaba de leer esta carta, cada una de cuyas frases era como un martillazo dado contra el edificio de sus esperanzas, de sus ilusiones, de su amor, se encontraba más allá de las Azores. En medio de estos escombros, sintiose presa de una rabia frÃa, una rabia impotente.
«¿Qué les he hecho?», se preguntaba.
Esta pregunta es la frase de los tontos, la frase de las personas débiles que, no sabiendo ver nada, nada pueden prever. Gritó: «¡Enrique, Enrique!» al amigo fiel. Muchas personas se habrÃan vuelto locas. Pablo fue a acostarse, y se durmió con el profundo sueño que sigue a los inmensos desastres, y que se apoderó de Napoleón después de la batalla de Waterloo.
ParÃs, septiembre-octubre, 1835.