El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias A la señora
condesa Ida de Bocarmé
nacida Du Chasteler.
UN DESPACHO DE PROCURADOR
—¡Vamos! ¡Otra vez nuestro viejo carric!
Esta exclamación salió de los labios de un pasante perteneciente a la clase de los llamados en los bufetes trotacalles, que en aquellos momentos mordÃa con muy buen apetito un pedazo de pan; arrancó un poco de miga para hacer una bolita y la lanzó alegremente por la celosÃa de una ventana, en cuyo alféizar se hallaba apoyado. Bien dirigida, la bolita rebotó casi hasta la altura de la ventana, después de haber dado en el sombrero de un desconocido que atravesaba el patio de una casa situada en la calle Vivienne, donde vivÃa el señor Derville, procurador.
—Vamos, Simonnin, no hagáis tonterÃas con la gente, si no queréis que os ponga de patitas a la calle. ¡Por muy pobre diablo que sea un cliente, es siempre un ser humano, que diantre! —dijo el primer pasante, interrumpiendo la suma de una minuta de gastos.
