El coronel Chabert y otras historias

El coronel Chabert y otras historias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Señora —dijo después de haberla mirado fijamente unos momentos obligándola a sonrojarse—. Señora, no os maldigo: os desprecio. Doy las gracias ahora al azar que nos has desunido. Ni siquiera experimento un deseo de venganza, ya no os amo. No quiero nada de vos. Vivid tranquila confiando en la fe de mi palabra; vale más que todos los garabatos de los notarios de París. Jamás reclamaré el nombre al que quizás hice un poco ilustre. No soy más que un pobre diablo llamado Jacinto, que no pide más que su puesto al sol. Adiós…

La condesa se echó a los pies del coronel, y quiso retenerle cogiéndole las manos, pero él la rechazó con asco diciéndole:

—No me toquéis.

La condesa hizo un gesto intraducible cuando oyó el rumor de los pasos de su marido. Luego, con la profunda perspicacia que confiere una elevada maldad o el feroz egoísmo del mundo, creyó poder vivir en paz sobre la promesa y el desprecio de aquel leal soldado.

Chabert desapareció, en efecto. El lechero quebró y se hizo cochero de cabriolé. Quizás el coronel se entregó de momento a una ocupación del mismo género. Quizá, parecido a una piedra lanzada a un barranco, fue, de cascada en cascada, a perderse en el barro de guijarros que pulula por las calles de París.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker