Eugenia Grandet
Eugenia Grandet En el fondo de las provincias se encuentran algunas cabezas dignas de un estudio serio, caracteres llenos de originalidad, existencias tranquilas en la superficie y que asolan secretamente tumultuosas pasiones; pero las asperezas más contrastadas de los caracteres y las exaltaciones más apasionadas terminan por abolirse en la constante monotonÃa de las costumbres. Ningún poeta ha intentado describir los fenómenos de esa vida que se va, siempre ablandándose. ¿Por qué no? Si hay poesÃa en la atmósfera de ParÃs, donde se arremolina un simún que arrebata fortunas y rompe corazones, ¿no la hay también en la lenta acción del siroco de la atmósfera provinciana, que distiende el coraje más orgulloso, relaja las fibras y desarma las pasiones de su agudeza?
Si en ParÃs todo llega, en provincias todo pasa; en ellas, ni relieve ni salientes; pero en ellas, dramas en medio del silencio; en ellas, misterios hábilmente disimulados; en ellas, desenlaces con una sola palabra; en ellas, enormes valores que el cálculo y el análisis prestan a las acciones más indiferentes. En provincias se vive en público.
