La Piel de Zapa
La Piel de Zapa El talismán
Hacia fines del mes de octubre último, entró un joven en el Palacio Real, en el momento en que se abrÃan las casas de juego, conforme a la ley que protege una pasión esencialmente imponible. Sin titubear apenas, subió la escalera del garito señalado con el número 36.
—¡Caballero!, ¿me hace usted el favor del sombrero? —requirió en voz seca y gruñona un viejecillo paliducho, acurrucado en la sombra, resguardado por una barricada, y que se levantó súbitamente, mostrando un rostro vaciado en un tipo innoble.
