Las Ilusiones Perdidas
Las Ilusiones Perdidas A VICTOR HUGO
También usted, que, por el mismo privilegio que los Rafael y los Pitt[19], era ya un gran poeta a la edad en que los hombres son todavía tan pequeños, ha luchado, como Chateaubriand, como todos los verdaderos talentos, contra los envidiosos emboscados tras las columnas, o agazapados en los sótanos de la Prensa. Por eso desearía que su nombre triunfal contribuyera a la victoria de esta obra que le dedico, y que, según determinadas personas, sería un acto de valor a la vez que una historia llena de verdad. ¿No habrían hecho suyos Molière y su teatro a los periodistas, igual que a los marqueses, financieros, médicos y abogados? ¿Por qué, pues, La Comedia Humana, que castigat ridendo mores[20], habría de hacer una excepción con este poder, cuando la Prensa parisiense no hace ninguna?
Me siento, por tanto, dichoso, señor, de poder declararme su sincero admirador y amigo,
DE BALZAC
