Los campesinos
Los campesinos Esta pequeña localidad es una de las composiciones naturales, excesivamente raras en Francia, donde lo bello en ese género, brilla por su ausencia. Allí en efecto, encuentra uno la belleza de Suiza, como decía Blondet en su carta, la belleza de los alrededores de Neuchâtel. Los alegres viñedos que forman como un cinturón alrededor de Soulanges completan ese parecido, a pesar de la diferencia que hay entre el Jura y los Alpes; en las calles, superpuestas unas a otras sobre la colina, había pocas casas, pues todas tenían su jardín, lo que produce unos parches de verdor muy difíciles en una capital. Los techados azules o rojos, mezclados entre flores, los árboles y terrazas con emparrados, ofrecían aspectos variados y llenos de armonía.