Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador EL CURA MERINO, EL GUERRILLERO
JERÓNIMO Merino había nacido en Villoviado, pueblo del partido de Lerma, en la provincia de Burgos.
A los siete años era pastor. Le hicieron estudiar para cura, y con grandes esfuerzos y la protección del párroco de Covarrubias, le ordenaron y le enviaron a Villoviado.
La invasión francesa decidió del porvenir de Jerónimo, el ex pastor, que de cura de escopeta y perro llegó a ser brigadier de verdad.
Un día de enero de 1808 descansó en Villoviado una compañía de cazadores franceses.
Querían seguir por la mañana su marcha a Lerma. El jefe pidió al Ayuntamiento bagajes, y como no se pudiera reunir el número suficiente de acémilas, al impío francés no se le ocurrió otra cosa más que decomisar a los vecinos del pueblo como caballerías, sin excluir al cura. Y para mayor escarnio cargaron a Merino con el bombo, los platillos, un cornetín y dos o tres tambores.
Al llegar a la plaza de Lerma, Merino tiró todos los instrumentos al suelo, y con los dedos en cruz, dijo:
—¡Os juro, por esta, que me las habéis de pagar!
Un sargento que le oyó le agarró de una oreja, y a culatazos y a puntapiés le echó de allí.
