La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Los escritores, y sobre todo los poetas, han dado muchos casos de alcohólicos y de comedores de opio.
Entre los escritores modernos, Hoffmann, Edgar Poe y Paul Verlaine han sido de los más célebres y los más inveterados alcohólicos de la literatura. Los tres bebían para intoxicarse. Ha habido, naturalmente, otros muchos de menos importancia. Sin duda, el alcoholismo es condición de poeta, porque Rubén Darío se dedicaba a él concienzudamente.
Otros escritores han sido opiómanos, como Thomas de Quincey y Coleridge. Thomas de Quincey escribió Las confesiones de un inglés comedor de opio y El asesinato como obra de arte. Los dos libros tienen originalidad y gracia.
Coleridge, que era un gran poeta, luchó contra su opiomanía inveterada como pudo, y anduvo errante, y desesperado, sin poder dominar su inclinación. Después la opiomanía ha sido sustituida por la morfinomanía, y de muchos escritores, pintores, cómicos y damas elegantes de nuestra época se ha dicho que eran morfinómanos. En todas partes se ha tenido que vigilar por el Estado la venta de la morfina, porque si no, la afición correría como la pólvora. Se ve que el hombre no encuentra ya grandes encantos en la vida cotidiana, y se aburre más que nunca.