La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo En nuestro tiempo, la filosofía ha perdido la austeridad que tuvo con Hume, con Kant y Schopenhauer, y se ha hecho caprichosa y pintoresca, como la de la Edad Media. Ya se vio, después del análisis kantiano, que se inició al final del siglo XVIII y siguió hasta el primer tercio del XIX, que la filosofía que podía llamarse matemática había encontrado en su desarrollo un tope, el cual no podía derribar. Desviándose como el río que halla a su paso una barrera infranqueable, tuvo que tomar su viejo rumbo fantástico e ilusorio.
Schopenhauer aceptó el análisis kantiano como una crítica del juicio definitiva e insuperable, y llevó el examen filosófico a hechos biológicos, estéticos y sociales. Más que un metafísico, fue un ensayista y un moralista. Su tendencia no era fácil ni posible que la aceptaran todos, y las gentes, con un espíritu más ambicioso y dominador, se lanzaron a los sueños antiguos y a describir y a definir lo indescriptible y lo indefinible. Fue como si los químicos actuales, encontrando la química poco amplia y modesta, se lanzaran a la antigua alquimia.
