La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo »“Así”, añade Baroja, “no cabe duda que se puede discutir y hasta negar el progreso en algunas actividades humanas. No se puede creer que las guerras modernas sean más benignas que las antiguas, ni que el bolchevismo ruso haya sido más benévolo que la jacquería francesa del siglo XV; no se ve tampoco que el hombre sea mejor hoy que ayer, sino que está más dominado por la policía y por las leyes. Se puede sospechar que estamos en un momento bajo y pobre de la historia del mundo.”
»Depresión por todas partes. Imperio de la mediocridad o de algo más ínfimo. Se sufre el sueño de la igualdad. La igualdad imposible convertida en dogma, en torturante obsesión. La igualdad que tiraniza la libertad, y todo esto cuando, como asegura Baroja, la ciencia escinde terriblemente a los hombres, estableciendo la falsa divisoria, cuando la ciencia pura se va sublimando y alejándose más del tipo del hombre corriente, cayendo en el misterio y en el hermetismo de los antiguos magos.
»Libertad, igualdad. Son las generaciones, en su avance, las que van haciéndolas contradictorias, rivales. El progreso aquí no se ve. Crea, por el contrario, una patente antinomia. Son dos afanes antagónicos, dos postulados que, juntos, no caben en el mundo.